La economía globalizada que parece dominar la esfera económica internacional lejos de conducir al progreso y desarrollo, desemboca en un reparto de la abundancia existente en función de los méritos de cada individuo y sociedad. Dichos méritos se asocian a la consecución de economías competitivas, que cierran el paso al resto. Además la liberación del comercio genera frecuentemente destrucción de puestos laborales, degradación de las condiciones de trabajo, salarial, sanitaria, etc. a la vez que desmantela la protección del medio físico.